20 de junio de 2013

Incongruencias varias

Soy emocionalmente sensible. Siempre lo he sido,me afecta todo o casi todo a niveles que agotan.Soy también nostálgica por naturaleza y empatizo demasiado con la gente; así que si unes esas tres cosas se podría decir que soy un sinfín de cosas buenas pero que juntas no combinan a la perfección; al menos no para quien condivide conmigo la cotidianidad.

Siempre he vivido en mi mundo, un mundo pequeñito, con poca gente a la que dar confianza y fiarme. Y así me siento segura, tranquila.



“La nostalgia del hogar es un sentimiento del que muchos saben y se quejan; yo, por el contrario, sufro de un dolor menos conocido, y su nombre es nostalgia del afuera. Cuando la nieve se derrite, las cigüeñas llegan y los primeros barcos de vapor zarpan, me asalta la punzante comezón de partir”.

Yo sufro esa nostalgia del hogar de la que habla Hans Christian Andersen pero al revés; a menudo,cuando las cosas se tuercen en mi cabeza, cuando el día se niega a cooperar por mucho que me esfuerce. En esos días añoro "mi casa".Confieso que desconozco eso de la "nostalgia del afuera".


Creo que cada uno tiene su parcelita de seguridad a la que vuelve en caso de necesidad. Para mi son la 4 paredes de la casa de mi padres. Y desde que nació Filippo si me tumbo junto a él y cierro los ojos consigo esa misma sensación,incluso mejor.

Los días de sol deberían ser no 4 sino 10...las cosas, incluso un enfado se aligeran ante esos rallitos poderosos. Cuando vives en un lugar en el que el sol brilla por su ausencia gran parte del año necesitas dosis extras de vitamina "D".


Hoy me ha dado por elucubrar.En mi razomiento a veces infantil pienso que al inicio de la humanidad hubo alguien que decidió fastidiar al resto eligiendo a la "otra" y no a su media naranja,por llevar la contraria, por fastidiar...y lo consiguió. Después de eso generaciones y generaciones seguimos jugando a eso de buscar y encontrar...pero claro, ya la lió el primero. Eligiendo a "la otra" descolocó el puzzle y ya no hay quien consiga encontrar la pieza adecuada.Si lo consigues será cuestión de suerte,como casi todo en la vida.



La vida de todos y cada uno de nosotros tendría que ser vivida a la misma velocidad que se mueven los dedos de lang lang cuando toca el piano,tan rápido que si te paras a pensar en el siguiente movimiento pierdes la melodía, se acabó la música,out, fuera, caput. Creo que si piensas demasiado es malo...te complicas al pensar en los porqués e intentar razonar es a veces una odisea sin recompensa.


Tanto sol después de tanta lluvia "bruccia el cervello"


No me tomeis en serio.