15 de enero de 2014

Two Thousand Fourteen

Y ya de vuelta de las Navidades,mira que pasan rápido, como todo lo bueno.La nostalgia se ha apoderado de mi...la casa llena de gente siempre,ruido,comida casera y volver al silencio "relativo" de una casa de tres y "medio".


Vuelta a la rutina...vuelta a esas horas muertas en las que te encuentras hablando en voz alta con la tv encendida para que se oiga ese "ruido" que me recuerda a casa. Habiendo vivido en una casa con 10 personas el silencio me da miedo. Lo odio casi más que a la oscuridad.

Luces a lo lejos..poquitas pero luces que adoro, luces de ciudad de bullicio, de gente...aunque sean las 18:30 y todo este cerrado y sepa con certeza que por las calles hay como mucho tres personas paseando a sus perros...las luces me hacen imaginar un escenario totalmente diferente.

Suspiros que van y vienen.Mi cuerpo se tiene que habituar. Mi mente tb. Aquí siento de estar siempre alerta...siendo responsable de cuidar de mi gordo casi todo el día sóla la tensión por controlar que no le pase nada, que mientras hago la compra no se pierda o algo peor, que mientras cocino no se le ocurran ideas peligrosas como la de hoy... subir las escaleras desde fuera, dado que la valla que pusimos le impide hacerlo correctamente; o que se meta algo en la boca; mil y un peligros que para la cabecita de un niño inquieto de dos años y medio son de lo más divertido. Esa tensión desaparce cuando voy a Madrid,es como si la responsabilidad se dividiera entre los miembros de mi familia; mucha gente pendiente del enano y yo puedo relajarme.

Rutina para todos. 

A ver si aunque con frío el sol decide hacernos un poquito de compañía en estos meses tan feos.

2014 please...Salud y Suerte.